miércoles, 8 de abril de 2009

Accidentalidad Vial en Venezuela

Guillermo De Jesús Correa A.


En nuestras poblaciones, basta con circular un rato por las distintas calles para darnos cuenta de la irresponsabilidad con la cual algunos ciudadanos conducen, manejan y transitan observándose toda clase de irregularidades, así vemos conductores de vehículos (motocicletas, autos, minibuses, autobuses, vehículos de carga y especiales) que estacionan en lugares expresamente prohibidos, que circulan a exceso de velocidad; desacatan, violan los diferentes dispositivos de control y regulación, circulan en contrasentido, adelantan en forma indebida, hacen cambios de canal indebidamente, reparan y acondicionan sus vehículos en plena vía -en franca desconsideración para con el resto de la población y el medio ambiente- ingieren licores mientras conducen y manejan; utilizan aparatos electrónicos de comunicación en pleno movimiento de la unidad automotora, abusan de la altura del sonido...; sólo por nombrar algunas de las más o menos 300 diferentes infracciones que se cometen como usuarios del Sistema Vial.
Dentro de este panorama no se excluye la conducta de los peatones que accionan de manera absurda contra la vida propia y ajena, cual guerreros que “batallan” contra los vehículos desconociendo las normas y prácticas legales y de seguridad y, además, los pasajeros que con deplorables actitudes conductuales –conscientes o no- coadyuvan para generar mala calidad de vida en el tránsito terrestre.
Esta forma de accionar tiene como resultado en el ámbito tanto local como regional y nacional, de acuerdo a las estadísticas del año 2007, presentadas por el Cuerpo Técnico de Vigilancia de Tránsito y Transporte Terrestre, la alarmante cantidad de 5.438 accidentes de tránsito, sólo los registrados por este Cuerpo, en el ámbito estatal, que dejaron un trágico saldo de 335 personas muertas y 1.692 personas lesionadas. En más del 98% de estos sucesos la responsabilidad recae sobre los errores del elemento humano.
Lo expuesto nos demuestra la falta de una adecuada cultura vial, automovilística, de conciencia cívica y educación ciudadana y nos permite afirmar que, se requiere una acción clara y coherente que permita corregir este inaceptable accionar y transformarlo en una gran y adecuada cultura vial, lo que se traducirá en una mejor calidad de vida ciudadana. De cara a esta situación se presenta esta sugerencia de creación y puesta en práctica del Programa de Educación y Seguridad Vial : "Usuario Prevenido" .
Le objetivo general de este Programa sería: la disposición de formar integralmente, actualizar e informar, sobre la materia vial a Docentes, Conductores de vehículos de transporte público de pasajeros y Motociclistas, de cara la generación de una cultura vial, automovilística que garantice una mejor calidad de vida y, de hecho, lograr la reducción de la siniestralidad que lesiona o corta el hilo de la vida a la población, daña o destruye bienes tanto públicos como privados y afecta gravemente el ecosistema local, regional, nacional y planetario.


¿Accidente, Suceso o Incidente de Tránsito?


Guillermo De Jesús Correa Álvarez


Para nosotros, accidente es un hecho contrario a la salud, al desarrollo y logro de los buenos objetivos, es una cualidad o estado que aparece en algo, sin que sea parte de su esencia o naturaleza, es un suceso eventual e involuntario que altera el orden regular de las cosas y que resulta en daño para las personas o propiedades, y, hasta aquí, esto es correcto. Sin embargo, en virtud de la información equivocada, además de la información positiva, proporcionada por nuestros padres, familiares, amigos, profesores, medios de comunicación de modo generalmente inocente, se han generado una serie de creencias que acumulamos desde la infancia y, entre ellas tenemos la casualidad y esta creencia se ha convertido en la más inculcada en nosotros y ella nos hace pensar que no tenemos influencia y menos control sobre el mundo que nos rodea, sobre lo que sucede en nuestras vidas, nos hace vernos como seres separados del resto del mundo, y lo peor, pensamos y aceptamos que las cosas nos suceden a nosotros y basamos nuestras acciones y futuro en la suerte, pues las cosas “ocurren aleatoriamente”, es decir pensamos que nuestra vida es el resultado de accidentes.
También, de esta misma forma, de manera lateral, tomamos la palabra “accidente” para excusarnos o evadir la responsabilidad en los hechos conocidos como “accidentes”, por ejemplo, cuando nos encontramos envueltos en un “accidente de tránsito”, decimos: “Casualmente estaba allí.” “Son cosas del destino, de Dios, de las circunstancias.” No supe que pasó, de pronto me llegó, no lo esperaba.” Solo por citar algunas de las excusas más usadas por los involucrados en este tipos de sucesos. Es decir tomamos el hecho accidental y lo etiquetamos como “milagro” (en negativo) atribuyéndole así, una doble acepción al sustantivo “milagro”, la primera, como: un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a una intervención sobrenatural de origen divino, y la segunda, en sentido contrario al anterior, donde se le da el valor de desastre, de castigo, de suceso infeliz y lamentable de origen divino o de la “Casualidad”.
El verdadero “milagro” sucede cuando no hacemos las cosas como deben ser y salimos ilesos de un accidente de tránsito, allí si cabría decir: “Salí vivo y sano de milagro”. Pero no, lo que hacemos es buscar “a quien colgarle el milagro”, es decir, buscar a quien atribuirle o imputarle la responsabilidad de los hechos, pues que mejor que “dejar la responsabilidad a los demás”.
El señor Alex Hamilton, en su obra “El poder de la imagen mental” nos dice: “… Nosotros los occidentales, hemos sido criados y educados con la creencia de que el destino está escrito y que tenemos que aceptar lo que Dios y la naturaleza nos han enviado, inclusive existen religiones que sostienen que las desgracias son merecidas y que el sufrimiento es requisito para ganarse el cielo, nada más lejos de la realidad, cada uno de nosotros es responsable de su destino, de las circunstancias en nuestras vidas y de la creación de nuestro futuro” Cierto, nada más alejado de la realidad, pues nada de lo que le sucede al ser humano, a lo largo de su existencia, se debe al azar, todos los hechos se deben sólo y únicamente a la Causalidad.

Entre las causas de la siniestralidad en el sistema vial y de transporte podemos citar, en cuanto a la actitud del conductor, algunos ejemplos:
1. Estado de alerta en automático o ignorado. 2. Inicio de la marcha contra toda norma y técnica. 3. Posición corporal inadecuada. 4. Visión defectuosa o mal usada. 5. Incorporación a la circulación de manera arbitraria. 6. Celeridad mal aplicada, sin tener en cuenta posibilidades personales, de la vía, del vehículo y del entorno 7. Dispositivos de seguridad pasiva no usados adecuadamente o descartados por inconsciencia. 8. Dispositivos de seguridad activa defectuosos o mal usados. 9. Espejos defectuosos, inexistentes, mal colocados o mal usados. 10. Distancias de marcha erróneas con vehículos de adelante, de atrás, y de los lados. 11. Distancia de la luz mal calculada o desconocida. 12. Distancias de parada no tenidas en cuenta. 13. Adelantamientos indebidos o mal realizados. 14. Rebasamientos mal efectuados por desconocimiento o temeridad. 15. Detenciones bruscas o mal calculadas. 16. Estacionamientos inadecuados, prohibidos y fuera de orden. 17. Giros de manera inapropiada por desconocimiento de las reglas de acción al realizarlos. 18. Cruces indebidos y mal actuados. 19. Prelación, desconocimiento de ella o temeridad al ponerla en práctica. 20. Cansancio o fatiga por abuso del tiempo de conducción y sus circunstancias. 21. Emociones mal controladas, desaforadas y desahogadas con el uso del automóvil. Entre otras.
Todas ellas atribuibles al accionar humano, a errores o fallas humanas.

La mayoría de los “Accidentes de Tránsito” se deben en más de un 98% al accionar inadecuado, defectuoso del Elemento Humano dentro del Sistema de Transporte.

Entre estos “accidentes” tenemos: Choque, Colisión, Incendio, Vuelco, Expelimento, Arrollamiento, Encunetamiento, Desbarrancamiento y Caída.
BAJO LA PREMISA DE QUE: “Accidente de tránsito” es el hecho eventual e inesperado que produce lesiones o muerte a las personas y/o daños a las propiedades públicas o privadas… Y DE QUE el conductor cumple con los requisitos para tener el privilegio de conducir un vehículo a motor.
PREGUNTÉMONOS: ¿Cuál de los sucesos enumerados arriba escapa a nuestro control? ¿Cuál es imprevisto? ¿Cuál no depende de nosotros? ¿Cuál es inevitable? ¿Cuál es Fortuito? ¿Cuál es cosa del destino? ¿Cuál obedece al azar? ¿Cuál es accidental? Siendo sinceros y observando detalladamente, a ninguno de los sucesos enumerados es aplicable, como causa cierta, cualquiera de las preguntas realizadas.

En el fluir del Transporta Terrestre se originan varios eventos que podemos catalogar de siniestros, así, entonces, podemos decir que en la siniestralidad del transporte encontramos varios hechos como son: Incidente, Suceso y Accidente. Veamos las definiciones sugeridas sobre estos hechos negativos al fluir del transporte terrestre, para su estudio y posible aceptación:

1. Incidente de Tránsito: Cualidad (Manera de ser o estar de alguien o algo) o situación que sobreviene en el curso del fluir del tránsito y con la contingencia (Posibilidad de que algo suceda o no suceda) de generar un suceso de tránsito.

2. Suceso de Tránsito: Acontecimiento donde se lesionan o mueren personas y/o generan daños al ambiente y/o a la propiedad pública o privada por motivo de la circulación de un vehículo.

3. Accidente de Tránsito: Cualidad o situación que aparece en el fluir del tránsito, sin ser parte de su esencia o naturaleza y que altera el orden regular del tránsito generando lesión o muerte a personas o daño a propiedades públicas o privadas y/o al ambiente.

Entonces está claro que los “Accidentes de Tránsito” realmente ocurren raramente y que la definición clásica aplicada a los siniestros de Transporte sólo ha generado una actitud pusilánime frente a lo que podemos hacer para evitar los Incidentes, Sucesos y los muy escasos Accidentes.

En virtud de lo antes descrito, debemos empezar a crear una verdadera cultura automovilística, vial, es necesario iniciar por cambiar el cúmulo de creencias heredadas, y ello se logrará en la medida que logremos aprehender, cambiar o corregir nuestros conocimientos en cuanto al uso del Sistema de Transporte Terrestre y poniendo en práctica los Deberes, Derechos y Privilegios, en ese orden, bajo una supervisión y control eficiente y efectivo por parte de las Autoridades con competencia en la materia vial, sin desestimar la educación, supervisión y control de los padres, los docentes y de la sociedad en general.

Para terminar: En la Santa Biblia encontramos las siguientes reflexiones: "No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca". (Lucas 6:43-45)
¿Cómo pueden decir cosas buenas, si ustedes mismos son malos? De lo que abunda en el corazón, habla la boca. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en él, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en él. Y yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de cualquier palabra inútil que hayan pronunciado. Pues por tus propias palabras serás juzgado, y declarado inocente o culpable. (Mateo 12:34-37)

Parafraseando estos versículos, diremos: No hay ciudadano bueno que pueda accionar mal, ni ciudadano malo que pueda accionar bien. Cada ciudadano se conoce por su accionar… El ciudadano bueno dice y hace cosas buenas porque el bien está en su corazón y conocimiento, y el ciudadano malo dice y hace cosas malas porque el mal está en su corazón y conocimiento. Pues de lo que abunda en su corazón y conocimiento habla la boca y acciona en la vida y en la vía. De lo que abunda en el corazón, habla la boca y acciona el cuerpo. El ciudadano bueno dice y hace cosas buenas porque el bien está en él, y el ciudadano malo dice y hace cosas malas porque el mal está en él… Por las propias palabras y acciones seremos juzgados, y declarados: Inocentes o culpables.

Debemos darle el valor exacto a las palabras, a las ideas que nutren nuestro pensar, pues como pensemos, hablaremos y actuaremos y en consecuencia, en la misma medida seremos responsables de la calidad de vida dentro del Sistema de Transporte Terrestre y para la República Bolivariana de Venezuela y, por consiguiente, para el planeta que nos fue dado como hogar, para cuidarlo y preservarlo, no para dañarlo y destruirlo.

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